Contradicciones…

Si siempre es lo mismo, llega el aburrimiento. Si ya no es lo mismo, llega el desencanto y la frustración. Odiamos y amamos la rutina tanto como amamos y odiamos el cambio. Somos raros y contradictorios, pero no podemos evitarlo. Forma parte de nuestra forma de ser.

Juan Carlos Ortega (Buenos días Sócrates)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *