Podía precindir de la justicia, de la razón, de un sentido de la existencia y del universo, había comprobado que el mundo se las areglaba de maravilla sin todas esas abstracciones,,, pero no podía prescindir de un poco de alegría y el anhelo de este poquito de alegría era de hecho una de aquellas llamas que ardían en mí, en las que aún creía y a partir de las cuales pensaba recrearme de nuevo en el mundo…

Herman Hesse (Rastro de un sueño)

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3 pensamientos sobre “Alegría”

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